SANTO DOMINGO. – Detrás de cada gran obra hay una obsesión, y para el arquitecto y artista Cristian Martínez, esa obsesión tiene nombre de mujer y raíces de caguairán: Anacaona. Como productor y dramaturgo de “Anaka-O-Na, alba y ocaso”, Martínez entrega al público dominicano el fruto de décadas de investigación profunda sobre nuestra identidad ancestral.
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| Fuente Externa |
Lo que veremos los días 30 y 31 de enero en la Sala Ravelo del Teatro Nacional no es solo teatro; es el resultado de hallazgos en los archivos secretos del Vaticano y de años de estudio en Italia. "Encontré datos que nos muestran una cultura mucho más compleja y adelantada de lo que dicen los libros de historia", afirma con orgullo el exdirector del Museo del Hombre Dominicano.
Una guerrera que gobernó el Caribe
Para Martínez, Anacaona no fue solo una víctima, sino una estratega y guerrera que lideró un imperio que se extendía por gran parte del Caribe. La obra, dirigida por Fausto Rojas y protagonizada por una camaleónica Nileny Diptton (quien interpreta 14 personajes), se atreve incluso a rescatar el arauaco, el idioma de nuestros ancestros.
"Nileny se aprendió los textos en arauaco, un idioma con una fuerza increíble que aún vive en nuestro léxico diario", destaca Martínez, subrayando que esta propuesta no tiene parangón en la historia del teatro dominicano.
La cita con la historia
Martínez invita a los dominicanos a ver este montaje para entender el inicio de nuestro pueblo. Es una oportunidad para redescubrir a la heroína de Jaragua antes de que el "alba" de su reinado se convirtiera en el "ocaso" de la invasión.


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